sábado, 28 de marzo de 2009

LA MUERTE DE LA CULTURA

En mi infancia crecí en medio un ambiente en el que la lectura de los clásicos y la Biblia no podían faltar. En esa época de televisión blanco y negro, mis hermanos y yo, ya éramos vistos como bichos raros al jugar –a nuestro concepto- divertidísimos juegos con las enciclopedias, una especie de mezcla de nombres de grandes personajes, maestros pintores y escultores, países, diversas culturas, costumbres, más historia y geografía. Por supuesto que aburridísimo para los demás chicos de nuestra edad, quienes preferían las canicas, la bolsita, o volar los panderos, que más tarde nos convencerían.
Aprendimos a apreciar la música clásica, el jazz, y un gusto exquisito por el rock y sus distintos géneros. De mi padre aprendimos la pintura en toda su expresión. Mas tarde en mi adolescencia adquiriría el gusto por la textura y los trazos, tampoco es que sea excelente. Algo madurito con el amor a lo tecnológico, aprendí a escribir algo. Ni los niños de los libros, ni los traviesos de las cometas, serian delincuentes, definitivamente, eran otros tiempos, pobreza no era sinónimo de delincuencia.
Debo confesar el dolor inmenso que sentí, al ver las imágenes de angustia y consternación de sus familiares y allegados. Me conmovió el genuino sufrimiento denotando la impotencia del propio Presidente de la República, al constatar que Anel Omar Rodríguez había sido asesinado. El llevaba a la cultura por el camino correcto: la cultura debe llegar a nuestros barrios. Ese aciago día, una ingrata y maldita bala mato al director del INAC. Al ver el cuerpo inerte de este hombre culto e inocente, tapado con una sucia pancarta, rodeado de un charco de sangre, sentí una profunda vergüenza por mi gente, por mi patria, por la forma en que hemos despreciado algo tan importante como la cultura ¿En que hemos quedado como sociedad? Introspectivamente pensé “matamos a la cultura, y he aquí el resultado”. Hondo sentimiento que pintores, escritores, poetas, músicos, folcloristas, y cultistas en general han externado en distintas ocasiones.
La muerte de la cultura se da desde el momento en que aquel ser humano, desde su niñez, en vez de empuñar un pincel para pintar, una pluma para escribir un poema o tener una guitarra para interpretar una bella melodía, empuñaba un arma simulando quitarle la vida al prójimo. Aún así, hay quienes insisten en divorciar la educación de nuestros niños de la cultura y pretenden imponer un sistema educativo que cría autómatas e imbéciles morales, no seres pensantes por si mismos. Hago un llamado desde la sencillez de mi pluma para que los candidatos presidenciales pongan especial atención a temas tan coyunturales como lo son la cultura y la educación, para el pleno desarrollo de nuestra querida Panamá (ver artículo relacionado "EN BLANCO Y NEGRO" en http://recursossinlimites.blogspot.com/)

miércoles, 11 de marzo de 2009

NARCOPOLÍTICA: NARCOS PENETRAN CAMPAÑA DE BOBBY Y BALBINA

Escándalo: Transforman la política panameña en narcopolítica. Murcia confiesa con nombre propio que entregó $6 millones a campañas de Bobby y Balbina. Vea entrevista completa por Santiago Fascetto.

El colombiano fundador de la captadora de dinero DMG dice que todos los acuerdos para su inversión se hicieron de palabra, porque existe un tope para el monto de las donaciones y los políticos supuestamente tienen que reportar el ingreso. Añadió que los dos candidatos del Partido Revolucionario Democrático a los que aportó dinero, Balbina Herrera y Roberto ‘Bobby’ Velásquez, salieron “corriendo” tras su detención y que, además, lo “traicionaron” porque se quedaron con los 6 millones de dólares que él les entregó para financiar sus campañas políticas.

David Murcia Guzmán dijo que sus días tras las rejas en la cárcel de La Picota, al sur de Bogotá (Colombia), no lo cambiaron. Que todavía –aseguró– siente la misma confianza que lo llevó, en pocos años, de trabajar como vendedor callejero a dirigir un emporio empresarial con tentáculos en varios países de la región. Y a manejar varios millones de dólares.
Pero los días de fiesta y glamour quedaron atrás desde que la justicia de Colombia lo acusó de supuesta captación ilegal de dinero. Y lo “mandó a buscar” a Panamá el 19 de noviembre de 2008.
No fue casual que, justamente, Murcia haya sido detenido en el istmo: allí pasó largas temporadas en los últimos años, tiempo que le alcanzó para conocer a varias personas de la alta sociedad.
Y, claro, a políticos.
A ello dedicó la mayor parte de la entrevista de una hora y media que concedió ayer a este diario en La Picota.
¿Financió usted alguna campaña política en Panamá?
Estuve viendo varias opciones antes de decidir con quién me iba, y se me presentó Roberto Bobby Velásquez, y su papá Roberto Velásquez, que es uno de los fundadores del PRD [Partido Revolucionario Democrático] y una de las personas más influyentes del partido. Ellos me hicieron la propuesta de no solo actuar en la campaña por la Alcaldía de la capital, sino también en la campaña presidencial. Me comprometí directamente con el PRD y cuadramos una suma de inversión y ellos, a cambio, me daban contratos. Iba también a manejar la parte social.
¿De cuánto era esa suma que usted dice que arregló?
Seis millones que aprobé para el PRD: tres millones para la campaña a la Alcaldía de la capital y tres para la campaña a la Presidencia.
Cuándo usted dice “campaña presidencial” , ¿se está refiriendo a la campaña de la candidata oficialista Balbina Herrera?
Sí, se le dieron tres millones de dólares. Todo lo manejaba el papá de Bobby Velásquez; él se encargaba de hacerle llegar esos recursos a Herrera para hacer coalición. La idea era coger de una vez a los dos que eran del mismo partido.
La idea era invertir 20 millones de dólares en las dos, pero comenzamos con seis millones de dólares.
¿De qué forma entregó esa suma?
En efectivo. Por lo general se hace en efectivo porque los políticos no pueden pasar de cierto tope y supuestamente tienen que reportar el ingreso. Pero hay otro ingreso que no se reporta, y ese fue precisamente parte de la inversión que hicimos nosotros.
¿Quién lo contactó con Bobby Velásquez y su padre?
Me los presentó Ernesto Chong. Me reuní como tres o cuatro veces con el papá de Bobby Velásquez, y con él, dos. La primera cita fue como en junio de 2008. Pero todo se manejó a través de Ernesto Chong.
¿Dónde mantuvo esas reuniones?
La primera fue en mi apartamento [ubicado en la Torre Miramar], allí fue cuando nos conocimos. Y las otras veces fue en hoteles porque, por seguridad, a veces me quedaba en hoteles, a veces en apartamentos.
¿Ellos sabían quién era usted y qué empresas tenía en Colombia?
En la primera reunión hablamos de eso. Me puse a explicarles directamente cómo funcionaba, les expliqué el tema de las tarjetas, el de la comercialización, el de la fidelización de clientes y el de posicionamiento de marca. Les expliqué perfectamente, y ellos entendieron que no había nada turbio y dijeron que ellos al sistema lo iban a defender. Y que si se llegaba a meter algún caso [judicial] en Panamá, ellos iban a poner todas sus conexiones, del presidente, Martín Torrijos, para abajo, para defender a DMG.
¿Quién le dijo eso?
Roberto Velásquez padre. Supuestamente era muy conocido, muy serio. Esa fue la idea que me vendieron, pero ahora veo que no es así.
Cuando usted entregó los seis millones de dólares, ¿le dieron algún recibo?, ¿algún comprobante?
Eso no se maneja así, se manejó de palabra. Y, bueno, si un político no cumple su palabra, pues está la palabra del político contra la de quien realmente invirtió el dinero.
¿Quién recibió los seis millones de dólares?
Cuando son altas inversiones en política se maneja a través de terceros, precisamente para evitar fotos, videos y grabaciones. Eso siempre se maneja así: tanto el empresario acepta esa condición como el político. Es más, la sugerencia es más bien del político porque uno como empresario no pierde nada, pero ellos sí.
Y de paso se curan en salud para hacer la jugada que están haciendo ahora: que es negar todo. Dicen “bueno, pero sácame un documento que haya firmado”.
Pues así es como funciona, pero ese es un riesgo que uno toma como empresario a la hora de invertir, pero como soy una persona de palabra y ellos sabían que tenía muchas amistades, pues yo asumía que también eran personas de palabra, serias, y que no se iban a poner a jugar, y más con seis millones de dólares.
Pero Bobby Velásquez dijo a los medios que no recibió dinero de usted...
Yo estuve un buen rato esperando que ellos se reportaran, que ellos dijeran cómo iban a devolver el dinero, qué iba a pasar con eso. Y sale esta gente a decir que no tiene ningún vínculo conmigo, que no me conocen. Hasta Herrera sale a decir que soy un narcotraficante. Me juzga, recibe dinero, y aparte de eso me niegan y me traicionan.
O sea que tras su detención en noviembre pasado, nadie de las campañas del PRD lo contactó.
No. Precisamente esa fue una de las cosas que me indignaron. En vez de estar presentándose y diciendo: bueno qué hacemos con la gente, tengamos bien a la gente, devolvámosle las cosas, el dinero. Al contrario, todo el mundo salió a correr y aparte me traicionaron porque se quedaron con dinero que no es de ellos.
Está bien si no quieren decir que son mis amigos, qué me importa, eso es lo de menos, pero que se queden con el dinero de las personas y me dejen a mí como si yo fuera el que me lo estuviera cogiendo..., no me parece.
Usted dijo que ese dinero era en concepto de inversión y habló de contratos a cambio. ¿Así iba a recuperar su dinero?
Según tengo entendido, ellos iban a recuperar una parte del dinero con los votos, entonces me lo reembolsaban y aparte de eso se empezaban a sacar ganancias de los contratos que me iban a dar. La idea era también mantener las campañas políticas de lo que se venía, porque Bobby Velásquez después iba a hacer la carrera para Presidente. Entonces, la idea era mantener una buena imagen de que él sí estaba haciendo las obras, que tenía empresarios responsables que estaban ejecutando.
Yo les ayudé a ellos con muchas ideas, con ideas de marketing, les di una asesoría.
También puse a mi asesor de marca, para que Bobby Velásquez fuera una especie de marca. Y asesorarlo en todo, no era solo plata.
¿Usted acordó invertir en la campaña de algún otro político?
No, porque cualquiera que analice la situación, en aquel momento era lo mejor. Teníamos al Presidente actual, Martín Torrijos; teníamos al PRD, uno de los partidos más grandes; teníamos a fundadores del PRD y a Bobby Velásquez, el consentido del presidente Torrijos. Además, todas las conexiones en los puestos actuales, ministerios y todo.
Herrera lo vincula a usted con el candidato Ricardo Martinelli. ¿Conoce usted a Martinelli?
A Ricardo Martinelli no lo conocí, pero sé que han sacado algunas cosas que no son ciertas. Yo a Martinelli jamás le financié campañas ni nada parecido, ni hice un trato con él. Me parece una persona respetable, un gran empresario; pero no lo apoyé. Para mí era una excelente opción la elección del PRD. Y me fui por esa opción.
Y esa opción –como usted dice– está en el poder actualmente. Estando en Panamá, ¿se reunió con algún funcionario del gobierno de Torrijos?
Puede que sí, pero no me acuerdo nombres, porque conocía y me presentaban a mucha gente.
Lo que sí es que escoltas del Gobierno, no sé como se llama allá la institución [SPI], pero escoltas del Gobierno me acompañaron el último mes que estuve en Panamá. Ellos me dieron protección. Ver artículo relacionado en
http://recursossinlimites.blogspot.com/ “ESCÁNDALO SALPICA Y SE EXTIENDE: MURCIA CONFIESA

martes, 3 de marzo de 2009

LOCOS POR EL CAMBIO: EL MANICOMIO DE MARTIN

A la candidata Herrera la persigue según los politólogos y muchos entendidos de su propio bando, el estigma del candidato oficialista. A pesar de ello, les parece que es hora de cambiar de estrategia y de estratega. Parece que es momento de identificarse más con Martín y destacar “los logros de gobierno”. Quizás sea hora que Mark “Campaña Sucia” Klugmann empaque sus muleles y la negatividad contra el candidato de la Gran Alianza para el Cambio.

Hace mucho sabemos que llamarlo “loco” no le ha hecho mella, ahora bajo el despliegue de una intensa guerra mediática, a traído el efecto contrario. La exitosa campaña “Los Locos Somos Más”, es prueba de ello, y así lo confirmarán los “3 millones de locos” el 3 de mayo. Al pegajoso ritmo de DJ Black saltaban de contento. Locos por el cambio reían felices y dramatizaban con mímica dándole vuelta a la sien con el dedo índice de la mano, mientras era fácil distinguir, que a la candidata oficialista la seguían 4 gatos.

Ese fue el verdadero golpe. Un golpe muy duro y letal para el orgulloso ego perredé. Necesitaban con urgencia algo, aunque fuese una carnavalesca y mediatizada lata. Así, a solo dos meses para las elecciones, se anuncian cambios de estrategia en la campaña oficialista. Pretenden ahora que los porcentajes remonten a favor del PRD, plegándose a Torrijos. No veo como el resultado pueda ser diferente del trabajo -con varios cambios de slogan- para la paralela campaña de Martín, “Tú Mejor”.

No obstante, los panameños estamos locos por la espantosa realidad de nuestro país. No hemos podido olvidar que más educación, más seguridad y cero corrupción, siguen siendo promesas incumplidas. Aún recordamos las grandes tragedias producto de terribles negligencias de un gobierno bipolar. Horrendas imágenes de nuestros muertos: regueros de cadáveres día por día, centenares de familias sufren por el dietilene glycol, un bus con piras humanas y restos de tripulantes humeantes de un viejo helicóptero. Seres humanos, gente de carne y hueso igual que nosotros. Todo eso nos tiene “locos por el cambio”. Lo insano es ¡seguir con este manicomio! Ver artículo relacionado "LA MEMORIA COLECTIVA DEL PUEBLO PANAMEÑO" en http://recursossinlimites.blogspot.com/

domingo, 22 de febrero de 2009

EL CAMBIO QUE SE AVECINA

A poco más de dos meses para las elecciones del 3 de mayo, los vientos de cambio se acercan más a categoría de huracán. Sin que ello signifique que se debe bajar la intensidad de la campaña, todo indica que a partir del 1 de julio se hará efectiva la sana alternancia en el poder, liderada por el binomio Martinelli–Varela.
Para Juan Carlos Varela su decisión de declinar a la aspiración presidencial a favor de Ricardo Martinelli –gran muestra de humildad y desprendimiento– fue una entre la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción. Optó, acertadamente, por la primera. La responsabilidad de asegurar el triunfo opositor con la importante maquinaria electoral que a nivel nacional tiene su partido, pero también la responsabilidad de asegurar buena gobernabilidad en el gobierno encabezado por Ricardo Martinelli y, desde una posición de liderazgo, seguir Juan Carlos con el fortalecimiento positivo de su agrupación política, del mejoramiento de nuestra cultura política, y el impulso del desarrollo humano y social de los panameños.
Ricardo y Juan Carlos saben cuál fue nuestro rol catalizador hacia la concreción de la gran coalición opositora. Y es que desde un inicio abogamos por la unidad opositora, señalando que todos sus candidatos presidenciales tenían un objetivo común y un adversario común.
Juan Carlos Varela emprendió su candidatura con energía, transparencia y verticalidad, y logró investir al panameñismo de un dinamismo importante. Sin embargo, su candidatura resultó no ser la más viable para asegurar el necesario cambio y la sana alternancia en el poder.
El tiquete Martinelli –Varela, dentro de las circunstancias, nos ofrece el escenario más balanceado, como propuesta electoral y en función de gobierno. Nos sentimos complacidos por el entendimiento logrado por las fuerzas opositoras mayoritarias del país, alcanzando una gran alianza que ha de reflejar la profunda convicción de todos sus integrantes en cuanto a las bondades del pacto programático, habiéndose reconocido muchos puntos que los unen y la coincidencia en las respectivas propuestas de gobierno. Sus integrantes gozan de fortalezas complementarias que, luego de obtenido un claro mandato electoral, les permitirá la ejecución del Plan Programático de Gobierno.
Pero el éxito de la gestión solo se dará si se entiende el desarrollo humano y social como nuestro más importante proyecto histórico en estos momentos; y la concertación, diálogo y participación ciudadana como los mejores instrumentos de cohesión social para lograrlo. Se dará si con base en un liderazgo centrado en principios se impulsa con firmeza, desde la cabeza, una cruzada para la redacción de una nueva carta política, democrática e incluyente, a través de un proceso constituyente auténticamente popular y representativo. Finalmente, el éxito se dará en la medida en que se asigne la mayor prioridad a la erradicación del flagelo de la corrupción y el repudio por tan nefastas prácticas como lo son el clientelismo político, promovido desde los partidos, y el acomodo por intereses personales y económicos, perseguido por personas demasiado indiferentes o, peor, indolentes.
Ricardo Martinelli está cerca de asumir el control del solio presidencial. Será el más alto honor conferido por mandato popular, que deberá ser agradecido esforzándose en el servicio público en los mejores intereses del país y para bien común. (El autor Enrique Arturo de Obarrio es el Coordinador Nacional de Fuerza Independiente). 



miércoles, 18 de febrero de 2009

LOS VAMOS A AHOGAR!!!

El calendario marcaba los últimos días del mes de enero de 1989. La Alianza Democrática de Oposición Civilista se dio a la tarea de buscar a un periodista que les llevara el peso de la información y el manejo con los medios nacionales e internacionales. Al final del camino se decidió por el nombramiento de este servidor. Cuando me comunicaron la noticia respiré profundo; sabía el peligro que una responsabilidad de esa naturaleza conllevaba.
Consulté con mis familiares, amigos; tuve conversaciones con un representante de la iglesia católica; hablé con profesores de la facultad de comunicación social y todos coincidieron en que el momento no se prestaba para asumir el compromiso. “Tu vida y la de tu familia están en peligro”, fue la frase común. La decisión era mía; estaba cansado de ver a dos Panamá; el conformado por los políticos del PRD y los militares, considerados los ciudadanos de primera clase y el resto de la nación.
Mis claros principios de democracia, justicia y libertad me llevaron a enfrentar el reto; me reuní con los miembros de la alianza, en la oficina de Guillermo Endara Galimany, ubicada en calle Cincuenta y de allí en adelante apoyé, con más ímpetu, el camino hacia el gran triunfo de la oposición. Recuerdo que cuando se hablaba de una posible invasión le pregunté al señor Endara si estaba de acuerdo. “Prefiero a Noriega en Panamá que una acto tan humillante como la invasión”, fue su respuesta.
Es historia conocida que los norteamericanos invadieron Panamá como una decisión unilateral y que les notificaron a los miembros de la nómina ganadora de mayo de 1989 que, o cumplían con el mandato del pueblo o ellos ponían un gobierno de ocupación.
Volvamos a inicios de 1989. En mi tercera reunión con los líderes de la oposición, les comuniqué que coordinaría una campaña de altura, con mucho respeto y que en todas las informaciones que manejara me abstendría de las frases despreciativas. No toleraría lo de cara de piña y si alguien iba a acusar a Noriega de narcotraficante, debería tener las pruebas. Les expresé que andaba en busca de una frase que fuera contagiosa, que saliera de lo más profundo del corazón, de alguien que reflejara el sentimiento popular.
Los expertos en publicidad seguían con la misma tradición de vota por mi porque soy el mejor o vota por mi porque te daré esto o aquello. Eso no encajaba en lo que deseaba. Cuando el equipo de prensa salía, tenía instrucciones de hacer entrevistas cortas, que me sirvieran de testimonio. Da la casualidad que a inicios de marzo de 1989, había una concentración política en los estacionamientos de El Dorado. Ese día decidí tomar el control del trabajo periodístico.
De repente se me aparece una señora como esas que se la pasan contando anécdotas; una mujer de unos 70 años, con el cabello vencido por el tiempo y las huellas en la cara de muchos sinsabores y decepciones. Con la emoción del momento, pero con una naturalidad inusual, fue cumpliendo las órdenes de su corazón. “Como que hay prensa cerrada; ellos si pueden tener periódicos, televisoras, radios y nosotros no. ¡Vamos a demostrar la fuerza en los votos…los vamos a ahogar!”
Solo recordar ese momento y vienen a mi escenas tan gratificantes y conmovedoras. Esa era la frase que buscaba, ¡los vamos a ahogar! No tanto por el significado, era la fuerza, el sentimiento, la intensidad lo que más me motivó a utilizarla. Al día siguiente les informé a los líderes que había encontrado la perla, pero, que a mi juicio la autora del lema podía rebasar la popularidad de los candidatos.
A través de la publicitaria PISA y en el programa de televisión en RPC, de diez minutos diarios, entre las siete y las siete y diez de la noche, comenzamos el bombardeo de los vamos a ahogar. Caló tanto que cada vez que su autora, Eufemia Williams, se aparecía en las concentraciones, opacaba a los candidatos, al extremo que el público la coreaba y ella terminaba arriba en la tarima principal. Hago remembranzas y veo una nómina, no de tres, sino de cuatro. Allí estaban, con sus manos levantadas, Guillermo Endara, Ricardo Arias Calderón, Guillermo Ford y Eufemia Williams.
En 1989 más del 70 por ciento del pueblo clamaba por un cambio, eran voces que a todo pulmón decían “los vamos a ahogar”; hoy siento ese mismo ambiente. Eufemia Williams fue condecorada por el gobierno de Guillermo Endara Galimany; trabajó en la secretaría de prensa. Ella con su grito de guerra nos mira desde las alturas y debe regocijarse al saber que de nuevo se repetirá la historia en las elecciones que se avecinan. El autor René Hernández fue Secretario de Prensa de la Presidencia de la República (rehernandez19@gmail.com). Ver artículo realcionado "LATAZO: TRAGICOMEDIA Y DESESPERACIÓN" en http://recursossinlimites.blogspot.com/

martes, 17 de febrero de 2009

LOS PROTAGONISTAS: PAPADIMITRIU

Hijo de inmigrante griegos, tan panameño como cualquiera de nosotros, con su estilo irreverente y poco ortodoxo cautiva a toda una nación con su propia forma de hacer política. Educado en E.U., sirviendo a senadores tanto republicanos como demócratas, conoció de cerca y en la práctica los métodos de estrategas washingtonianos, utilizados para lograr lo que a nivel político se requiere en una campaña exitosa.
Definitivamente que el votante panameño es distinto en sus circunstancias a cualquier otro, por lo que previamente se adaptó a idiosincrasias en Centroamérica, asesorando a candidatos de renombre.De igual manera, antes de dirigir la campaña en Panamá, trabajo para una figura tan importante como Roberto Lavagna para las elecciones presidenciales en Chile. Debo aclarar que desde el principio, por errores conceptuales de parte de otros estrategas de la campaña Lavagna, no lograron el triunfo, falencias que de ninguna manera permitió Jimmy Papadimitriu en su terruño. Anticipando siempre el siguiente paso, tomó desde el inicio el control total de la campaña bajo el concepto único del "cambio".
La estrategia del gurú del marketing político ha sido efectiva para posicionar al candidato como puntero en el querer ciudadano, logrando en difíciles circunstancias lo que hasta ahora era imposible: liderar la imbatible y temida gran alianza opositora."Entran limpios y salen millonarios", es una etiqueta imprecisa, pero es obvio que tiene aplicación específica. Por su perfil, un par de años atrás, no había manera de "pegar" a este candidato entre los jóvenes, pero el concepto dinámico "Generación del Cambio", ligado al concepto gráfico de las "Converse" y una buena dosis de billete para pagar las pautas mediáticas incesantes, crean esa imagen popular ante todos los estratos de la sociedad.
Apoyando desde un inicio a Varela en su campaña, objetivos y decisiones, admito con sinceridad que de "cambio" es lo único que habla la gran mayoría ciudadana, no obstante, nadie sabe en que consiste el cambio. Anticipando el evidente resultado de las elecciones, felicito a este genio por tan exitoso desempeño.

martes, 10 de febrero de 2009

LOS PROTAGONISTAS: JUAN CARLOS NAVARRO

En nuestras conversaciones de café, uno de mis mejores amigos, frunciendo el ceño, acostumbra a decir cuando uno se encierra en una idea, que "hay un mundo más allá de tu pequeño universo". Justo es reconocer aquello cuando he dispuesto en una serie de artículos "Los Protagonistas", enfocar el desempeño de algunos noveles personajes de la política local, jóvenes al igual que yo que han tenido éxito, independientemente del partido al que pertenecen.

Decía el ilustre y bien ponderado Churchill, que en política "no hay enemigos, sino adversarios". Reconocer la valía del adversario, en ningún sentido significa que vas a correr a abrazarlo, no obstante, siempre hay cierto enanismo mental que permea a nuestra sociedad y explica porque seguimos con un país que no ha podido llevar adelante coherentes políticas de Estado en los temas más importantes, así como la Concertación Nacional para el Desarrollo.

En el tema, Juan Carlos Navarro es uno de aquellos jóvenes que ha sabido ganarse su lugar. Él a demostrado ser muy capaz, un líder puntual de aquellos que si no le abres la puerta, te la tumba. El permanente enfrentamiento "man to man" de Navarro con Martín Torrijos es una muestra más que el tipo se las trae y que a pesar de todo lo que diga por ocultarlo, el presidente si tiene proyectado acortar las distancias y ser candidato en el cercano 2014.

El problema es que se presenta una anticipada pelea por el próximo periodo, mientras debe enfocarse el partido oficialista en fortalecer la candidatura actual, teniendo una autentica y desgastante guerra interna, que produce poca movilidad de sus valiosos cuadros para enfrentar la pelea externa. Auguramos éxitos a Navarro a lo interno de su partido para la posterior contienda y que pueda enfrentarse al inequívoco candidato y baluarte del panameñismo Juan Carlos Varela. Hablando de "Transfraude" y consejitos para Torrijos de gobernar, mejorar la seguridad, tapar huecos y "no mezclar chicha con limoná", la valiente actitud de Navarro parece estar constantemente recordándole a Martín que hay un mundo más allá de su pequeño universo.